Tratamiento con ozono
Cuando el olor ya está en los materiales
Hay olores que no están en el aire, sino en lo que rodea al aire: el textil de una butaca, el yeso de una pared, el interior de un conducto, la madera de un almacén. Se limpia la superficie, el olor baja un día y vuelve. Es la señal de que el origen ya no es la suciedad, sino el material que la absorbió.
El ozono llega donde no llega un paño porque se mueve como un gas: ocupa el volumen completo del espacio, incluidos los huecos a los que nadie accede. Por eso funciona en cocinas, sótanos, cámaras, locales tras un siniestro o espacios que han estado mucho tiempo cerrados.
Cómo lo abordamos
Primero el origen, luego el tratamiento
Un tratamiento de ozono sobre un foco que sigue activo es dinero perdido: el olor vuelve en días. Antes de tratar localizamos de dónde sale y, si hay algo que resolver en la instalación, se dice.
Espacio vacío y tiempo calculado
El tratamiento se hace con el local cerrado y sin nadie dentro, con la concentración y la duración calculadas según el volumen y el tipo de olor. Fuera de horario, para no tocar la actividad.
Ventilación y hora de reapertura por escrito
Al acabar se ventila el espacio y se indica a partir de qué hora puede volver a usarse con normalidad. Esa hora se deja por escrito, no de palabra.
Lo que no hacemos con ozono
No lo aplicamos con personas o animales dentro, ni lo ofrecemos como desinfectante o como medida sanitaria. Es un tratamiento de olores, y presentarlo como otra cosa sería faltar a la verdad.
Cada sector con su enfoque propio.
El aire de tu espacio ya tiene su firma.
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