Tratamiento con ozono

El reto

Cuando el olor ya está en los materiales

Hay olores que no están en el aire, sino en lo que rodea al aire: el textil de una butaca, el yeso de una pared, el interior de un conducto, la madera de un almacén. Se limpia la superficie, el olor baja un día y vuelve. Es la señal de que el origen ya no es la suciedad, sino el material que la absorbió.

El ozono llega donde no llega un paño porque se mueve como un gas: ocupa el volumen completo del espacio, incluidos los huecos a los que nadie accede. Por eso funciona en cocinas, sótanos, cámaras, locales tras un siniestro o espacios que han estado mucho tiempo cerrados.

Nuestra propuesta

Cómo lo abordamos

01

Primero el origen, luego el tratamiento

Un tratamiento de ozono sobre un foco que sigue activo es dinero perdido: el olor vuelve en días. Antes de tratar localizamos de dónde sale y, si hay algo que resolver en la instalación, se dice.

02

Espacio vacío y tiempo calculado

El tratamiento se hace con el local cerrado y sin nadie dentro, con la concentración y la duración calculadas según el volumen y el tipo de olor. Fuera de horario, para no tocar la actividad.

03

Ventilación y hora de reapertura por escrito

Al acabar se ventila el espacio y se indica a partir de qué hora puede volver a usarse con normalidad. Esa hora se deja por escrito, no de palabra.

04

Lo que no hacemos con ozono

No lo aplicamos con personas o animales dentro, ni lo ofrecemos como desinfectante o como medida sanitaria. Es un tratamiento de olores, y presentarlo como otra cosa sería faltar a la verdad.

El aire de tu espacio ya tiene su firma.

Solo falta encontrarla. Cuéntanos qué tipo de espacio quieres cuidar y en 24 horas laborables tienes una primera propuesta a medida — sin compromiso.